Perdiendo todo, lo que queda? Reflexión sobre la crisis, el valor y la ganancia

Las historias de pérdidas y ganancias siempre han existido, y en las más variadas formas. Se gana por el trabajo, la competencia, la suerte, el talento, la casualidad, la herencia… se Pierde también de muchas maneras: desastres naturales, con una base que se rompe, un socio sin escrúpulos que afecta negativamente a la empresa, una crisis… No siempre la ética está involucrada en las ganancias y ganar es independiente de ella. Ya que las pérdidas están íntimamente relacionados con la falta de esta misma ética y, invariablemente, de la falta de legitimidad, no hay como escapar de eso.

La relación que componen el ganancia es siempre asociada al talento. Ya la relación de las pérdidas, cualquier cosa que se use para explicar, es sólo una justificación, una explicación que, al final, va a decir que lo que se ganó, no iba a ser su. Esta afirmación lleva a una reflexión de legitimidad: ¿dónde será que yo erré? No hice por merecer? Sin embargo, cuando la ganancia es merecido, por su naturaleza de recompensa, muchas veces no acaba llevando a la reflexión de lo que se hizo para merecerlo…

Una de las grandes aflicciones del ser humano es el miedo a la muerte. A pesar de ser una certeza por encima de cualquier sospecha, el miedo persiste. Será que ya hice todo lo que podía? Aproveché todo lo posible? Vivi intensamente? Tan intensamente que estoy listo? La muerte es también un símbolo de desapego. De dejar familia, amigos, amores, posibilidades y todo lo más para atrás.

Ganar y perder siguen por el mismo camino. El ganancia da la sensación de poder, superioridad, realización, plenitud… Del otro lado, el perder nos transmite la humillación, la impotencia, la infelicidad… No da para vivir una cosa sin haber vivido otra. No da para sentir el dolor de perder, si nunca se vivió la felicidad del ganado.

en Estos días tenemos mucho oído hablar de la crisis y que muchas personas están perdiendo, pero, ¿cuánto se está perdiendo? ¿Cuál es el tamaño de la crisis? Cómo recuperar la confianza en el mercado?

en Este momento de dificultad mundial, guarda las proporciones, el desapego forzado es como el miedo a la muerte. Perder el empleo, la empresa, los inquilinos… El miedo se instala, ¿por qué? No es miedo a la muerte literal, sino de un cambio que puede ser radical. Exactamente como la muerte debe ser. Precisamente porque no sabemos cómo será, sin tener la seguridad de lo conocido.

Volver a la ganancia. Lo que se gana en la resolución de un problema o en la superación de un obstáculo? Cuánto se gana ante un gran descubrimiento, ese descubrimiento que hace valer el día (o la vida). En un extraordinario viaje en el que se gana además de recuerdos y fotos? Cuánto se gana demostrando un plato con sabor sorprendente preparado con especias conocidas?

Estos “ganancias” acaban por formar su propio ser, su experiencia de vida y sus diferenciales como profesional y como ser humano. No es el descubrimiento, las fotos o el plato especial que hará falta. Todas estas cosas dejan su marca como páginas de su historia, forman lo que somos, son parte de la construcción de la obra maestra en la que nos estamos convirtiendo.

Volviendo a hablar de la crisis mundial. Cuando se pierde Todo, lo que queda?

Nuestras pérdidas son generalmente un ajuste de nuestra excesiva pretensión. Queremos mucho más de lo que podemos manejar, y la cosa se derrumba convirtiendo en polvo. Encontramos algo a quien culpar, pero no observamos la exageración de la pretensión, creyendo que se trataba de una oportunidad imperdible, que al final no funcionó. De nuevo, después de haber perdido todo, lo que queda?

Con el descubrimiento de la esencia de nuestro valor (buena parte conquistado con las “ganancias” citados más arriba), descubrimos también la confianza en que seamos únicos. Esta será la garantía de que podemos ganar todo de nuevo. Muchas veces y mucho más.

No se trata de un texto de auto-ayuda, ni de ficción. Conocemos muchas personas que han regresado del “fondo del pozo” después de haber perdido todo. Después de un gran incendio, huidos de la guerra, después de haber sobrevivido a un huracán e incluso después de tener una empresa de la quiebra y totalmente endeudada. Quien descubre su valor renace.

Quedan cicatrices, pero estos son el orgullo exhibida en nuestras nuevas historias.

Por Vinicius Moura ( Instagram: @primovini)

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